El artículo de Bernd Freytag en la FAZ sobre choice overload resume muy bien algo que conozco perfectamente del PLM/ALM y la gestión de variantes: demasiadas opciones suenan, en un principio, a cercanía con el cliente, pero enseguida generan una complejidad que, al final, simplemente abruma.
Lo he vivido yo mismo: a la hora de elegir mi smartwatch de Garmin estaba completamente perdido. Demasiados modelos, demasiadas funciones, demasiadas decisiones.
Y, una vez más, la clave estaría en una buena gestión de variantes. Aunque ahí no se trata solo de dominar el mayor número posible de variantes: claridad en vez de caos, foco en vez de avalancha de funciones. A veces menos es más.
Resulta interesante ver lo relevante que se percibe ya este tema incluso fuera de los círculos especializados.